{"id":11575,"date":"2025-01-19T17:09:04","date_gmt":"2025-01-19T16:09:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/1700-anos-del-concilio-de-nicea-oportunidades-y-desafios-para-el-ecumenismo\/"},"modified":"2025-03-13T11:36:34","modified_gmt":"2025-03-13T10:36:34","slug":"1700-anos-del-concilio-de-nicea-oportunidades-y-desafios-para-el-ecumenismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/es\/1700-anos-del-concilio-de-nicea-oportunidades-y-desafios-para-el-ecumenismo\/","title":{"rendered":"1700 a\u00f1os del Concilio de Nicea: oportunidades y desaf\u00edos para el ecumenismo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"11575\" class=\"elementor elementor-11575 elementor-10426\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-76e2198b e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"76e2198b\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5edf3441 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"5edf3441\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><\/p>\n<p>Las cuestiones doctrinales abordadas por el Concilio de Nicea, resumidas en la <em>\u00abDeclaraci\u00f3n de los 318 Padres\u00bb,<\/em> son sobre todo de importancia ecum\u00e9nica. En ella, los Padres profesaron su fe en <em>\u00abun solo Dios, el Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Se\u00f1or Jesucristo, Hijo \u00fanico de Dios, engendrado del Padre, es decir, de la sustancia del Padre. Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado y no creado, consustancial al Padre; por quien fueron hechas todas las cosas en el cielo y en la tierra\u00bb.<\/em> Y en la carta del S\u00ednodo a los egipcios, los Padres anunciaron que el primer y verdadero objeto de estudio era el hecho de que Arrio y sus seguidores eran enemigos de la fe y opuestos a la ley, por lo que afirmaron que hab\u00edan decidido<em>\u00abde com\u00fan acuerdo pronunciar un anatema contra su doctrina imp\u00eda y contra las blasfemias que profiere contra el Hijo de Dios\u00bb.<\/em>  <\/p>\n<p>En una entrevista con el Cardenal Koch, Prefecto del Dicasterio para la Promoci\u00f3n de la Unidad de los Cristianos, Vatican News del 18 de enero de 2025 nos ofrece una perspectiva inusual.<\/p>\n<p><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c041c2e elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c041c2e\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\n<p>Estas declaraciones definen el contexto del credo formulado por el Concilio, que profesa la fe en Jesucristo como Hijo de Dios,<em> \u00abconsustancial al Padre\u00bb.<\/em> El contexto hist\u00f3rico es el de una violenta disputa que estall\u00f3 en el seno del cristianismo de la \u00e9poca, sobre todo en la parte oriental del Imperio Romano; a principios del siglo IV, la cuesti\u00f3n cristol\u00f3gica se hab\u00eda convertido en el tema crucial para el monote\u00edsmo cristiano. La controversia giraba principalmente en torno a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo conciliar la profesi\u00f3n cristiana de fe en Jesucristo como Hijo de Dios con la fe igualmente cristiana en un Dios \u00fanico en el sentido de la confesi\u00f3n monote\u00edsta.  <\/p>\n\n<p>El te\u00f3logo alejandrino Arrio, en particular, defend\u00eda un monote\u00edsmo riguroso en consonancia con el pensamiento filos\u00f3fico de la \u00e9poca y, para mantener tal monote\u00edsmo r\u00edgido, exclu\u00eda a Jesucristo del concepto de Dios. Desde esta perspectiva, Cristo no pod\u00eda ser <em>el \u00abHijo de Dios\u00bb<\/em> en el verdadero sentido del t\u00e9rmino, sino un mero intermediario utilizado por Dios para la creaci\u00f3n del mundo y para su relaci\u00f3n con los hombres. Los Padres conciliares rechazaron este modelo de monote\u00edsmo filos\u00f3fico r\u00edgido difundido por Arrio, oponi\u00e9ndole el credo seg\u00fan el cual Jesucristo, como Hijo de Dios, es <em>\u00abconsustancial al Padre\u00bb.<\/em>  <\/p>\n\n<p>Al emplear el t\u00e9rmino <em>\u00abhomoousios<\/em>\u00ab, los Padres conciliares quisieron expresar el misterio m\u00e1s profundo de Jesucristo, de quien la Sagrada Escritura da testimonio como Hijo fiel del Padre, con quien est\u00e1 \u00edntimamente unido en la oraci\u00f3n. En efecto, es en la oraci\u00f3n donde Jes\u00fas aparece m\u00e1s claramente como Hijo del Padre celestial. En el Nuevo Testamento, es sobre todo el evangelista Lucas quien presenta a Jes\u00fas en su vida terrena como el Hijo de Dios en constante oraci\u00f3n, que tiene como n\u00facleo existencial el di\u00e1logo con el Padre celestial y vive con \u00c9l en profunda unidad. Jes\u00fas vivi\u00f3 tanto en la oraci\u00f3n y desde la oraci\u00f3n que toda su vida y su obra pueden definirse como una \u00fanica oraci\u00f3n. Sin esta actitud de oraci\u00f3n, es absolutamente imposible comprender la figura de Jesucristo. Esto es precisamente lo que comprendieron con gran sensibilidad los Padres del Concilio de Nicea, que utilizaron el t\u00e9rmino<em>\u00abhomoousios<\/em>\u00bb para ofrecer la interpretaci\u00f3n correcta de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y una lectura m\u00e1s profunda de su vida y de su muerte, marcadas en todo momento por el di\u00e1logo con el Padre.       <\/p>\n\n<p>Con el t\u00e9rmino <em>\u00abhomoousios<\/em>\u00ab, el Concilio de Nicea no<em>\u00abheleniz\u00f3\u00bb<\/em>la fe b\u00edblica someti\u00e9ndola a una filosof\u00eda extranjera, sino que capt\u00f3 la incomparable novedad que se hab\u00eda hecho visible en la oraci\u00f3n de Jes\u00fas al Padre. M\u00e1s bien, fue Arrio quien conform\u00f3 la fe cristiana al pensamiento filos\u00f3fico de la \u00e9poca, mientras que el Concilio de Nicea retom\u00f3 la filosof\u00eda de la \u00e9poca para expresar lo que era caracter\u00edstico de la fe cristiana. En el Credo de Nicea, el Concilio volvi\u00f3 a hablar como Pedro y con Pedro en Cesarea de Filipo: <em>\u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb<\/em> (Mt 16,16).  <\/p>\n\n<p>El credo cristol\u00f3gico del Concilio se convirti\u00f3 en la base de la fe cristiana com\u00fan. El Concilio es especialmente importante porque tuvo lugar en una \u00e9poca en la que la Cristiandad a\u00fan no se hab\u00eda visto desgarrada por las numerosas divisiones que vendr\u00edan despu\u00e9s. El Credo de Nicea es com\u00fan no s\u00f3lo a las Iglesias orientales, las Iglesias ortodoxas y la Iglesia cat\u00f3lica, sino tambi\u00e9n a las comunidades eclesiales nacidas de la Reforma; por tanto, nunca debe subestimarse su importancia ecum\u00e9nica. En efecto, para restaurar la unidad de la Iglesia, es necesario que haya acuerdo sobre los contenidos esenciales de la fe, no s\u00f3lo entre las Iglesias y comunidades eclesiales de hoy, sino tambi\u00e9n con la Iglesia del pasado y, en particular, con su origen apost\u00f3lico. La unidad de la Iglesia se basa en la fe apost\u00f3lica, que se transmite en el bautismo y se conf\u00eda a cada nuevo miembro del Cuerpo de Cristo.    <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El fundamento del ecumenismo espiritual cristol\u00f3gico<\/strong><\/h3>\n\n<p>Puesto que la unidad s\u00f3lo puede encontrarse en la fe com\u00fan, la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica del Concilio de Nicea parece ser el fundamento del ecumenismo espiritual. Se trata, por supuesto, de un pleonasmo. El ecumenismo cristiano o es espiritual o no es ecumenismo. Por eso, el Decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II define el ecumenismo espiritual como <em>\u00abel alma de todo ecumenismo\u00bb<\/em> (UR, n. 8). Esto ya era evidente en los primeros d\u00edas del movimiento ecum\u00e9nico, con la introducci\u00f3n de la Semana de Oraci\u00f3n por la Unidad de los Cristianos, en s\u00ed misma una iniciativa ecum\u00e9nica. Desde sus inicios, el movimiento ecum\u00e9nico ha sido un movimiento de oraci\u00f3n. Fue la oraci\u00f3n por la unidad de los cristianos la que allan\u00f3 el camino al movimiento ecum\u00e9nico.      <\/p>\n\n<p>La centralidad de la oraci\u00f3n subraya el hecho de que el compromiso ecum\u00e9nico es ante todo un deber espiritual, asumido con la convicci\u00f3n de que el Esp\u00edritu Santo llevar\u00e1 a t\u00e9rmino la obra ecum\u00e9nica que ha iniciado y nos mostrar\u00e1 el camino. Esto es especialmente cierto cuando el ecumenismo espiritual se concibe y se pone en pr\u00e1ctica como ecumenismo cristol\u00f3gico, del que el Concilio de Nicea representa un s\u00f3lido fundamento. El coraz\u00f3n del ecumenismo cristiano reside en la conversi\u00f3n com\u00fan de todos los cristianos e Iglesias a Jesucristo, en quien ya se nos ha dado la unidad. El ecumenismo cristiano s\u00f3lo puede progresar de forma cre\u00edble si los cristianos vuelven juntos a la fuente de su fe, que s\u00f3lo puede encontrarse en Jesucristo, tal como profesaron los Padres Conciliares en Nicea.   <\/p>\n\n<p>De este modo, el ecumenismo cristiano corresponde m\u00e1s profundamente a la voluntad del Se\u00f1or, com\u00fan a todos los cristianos, que en su oraci\u00f3n sacerdotal rog\u00f3 por la unidad de sus disc\u00edpulos: <em>\u00abQue todos sean uno\u00bb<\/em> (Jn 17,21). Lo sorprendente de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas es que no ordena la unidad a sus disc\u00edpulos, ni la exige, sino que ruega por ella dirigi\u00e9ndose al Padre celestial. Esta oraci\u00f3n revela en qu\u00e9 consiste y en qu\u00e9 debe consistir la b\u00fasqueda ecum\u00e9nica para restablecer la unidad a la luz de la fe. El ecumenismo cristiano no puede ser otra cosa que la adhesi\u00f3n de todos los cristianos a la oraci\u00f3n sacerdotal del Se\u00f1or, y llega a serlo cuando los cristianos sienten, en lo m\u00e1s profundo de su ser, un fuerte deseo de unidad. Si el ecumenismo no se limita a una dimensi\u00f3n interpersonal y filantr\u00f3pica, sino que tiene una inspiraci\u00f3n y un fundamento verdaderamente cristol\u00f3gicos, no puede ser otra cosa que la participaci\u00f3n en la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas. El sentido m\u00e1s profundo del ecumenismo espiritual como ecumenismo cristol\u00f3gico es que todos nos dejemos implicar en el movimiento de oraci\u00f3n al Padre celestial dirigido por Jes\u00fas, y as\u00ed nos hagamos uno. La morada interior de la unidad de los cristianos s\u00f3lo puede ser la oraci\u00f3n de Jes\u00fas.      <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La pertinencia duradera del Consejo<\/strong><\/h3>\n\n<p>Si tenemos en cuenta estos diversos aspectos de la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica del Concilio de Nicea, la necesidad de celebrar su 1700 aniversario en comuni\u00f3n ecum\u00e9nica entre todas las Iglesias cristianas, y de redescubrir y dar un valor renovado a su confesi\u00f3n de fe en Jesucristo, surge claramente como un imperativo importante para el ecumenismo actual. Esto tambi\u00e9n es necesario por otra raz\u00f3n. Si echamos una mirada honesta al contexto actual de la fe en nuestras latitudes, hemos de reconocer que nos encontramos en una situaci\u00f3n similar a la del siglo IV, pues asistimos a un poderoso renacimiento de las tendencias arrianas.  <\/p>\n\n<p>Ya en la d\u00e9cada de 1990, el cardenal Joseph Ratzinger reconoci\u00f3 un <em>\u00abnuevo arrianismo<\/em> \u00bb como el verdadero desaf\u00edo al que se enfrenta el cristianismo contempor\u00e1neo. El esp\u00edritu del arrianismo es perceptible sobre todo en el hecho de que, a\u00fan hoy, muchos cristianos son sensibles a todas las dimensiones humanas de la figura de Jes\u00fas de Nazaret, pero tienen problemas con la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica de que Jes\u00fas de Nazaret es el Hijo \u00fanico del Padre Celestial y, por tanto, con la fe cristol\u00f3gica de la Iglesia. Hoy en d\u00eda, incluso en la Iglesia y en el ecumenismo, suele ser muy dif\u00edcil percibir en el hombre Jes\u00fas el rostro de Dios mismo y confesarlo como Hijo de Dios, porque la gente tiende a verlo simplemente como un ser humano, aunque supremamente bueno y excepcional.  <\/p>\n\n<p>Pero si Jes\u00fas, como creen muchos cristianos de hoy, s\u00f3lo fuera un hombre que vivi\u00f3 hace dos mil a\u00f1os, quedar\u00eda irremediablemente relegado al pasado, y s\u00f3lo nuestra memoria humana podr\u00eda traerlo al presente, con mayor o menor claridad. En ese caso, Jes\u00fas no podr\u00eda ser el \u00fanico Hijo de Dios en el que Dios mismo est\u00e1 presente entre nosotros. S\u00f3lo si es cierta la confesi\u00f3n de la Iglesia de que Dios mismo se hizo hombre, y de que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre y, por tanto, participa de la presencia de Dios, que abarca todos los tiempos, podemos confesarle hoy como <em>\u00abconsustancial al Padre\u00bb. <\/em>   <\/p>\n\n<p>La fe cristiana de hoy se sostiene o decae con la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica del Concilio de Nicea. Por tanto, abordar este Concilio es importante, no s\u00f3lo hist\u00f3ricamente. Es m\u00e1s, su credo sigue siendo relevante hoy en d\u00eda, sobre todo en lo que respecta al estado actual de la fe. Y revivir su confesi\u00f3n cristol\u00f3gica es un reto que debe asumirse en la comuni\u00f3n ecum\u00e9nica.   <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La b\u00fasqueda de una fecha de Pascua com\u00fan<\/strong><\/h3>\n\n<p>El Concilio de Nicea tambi\u00e9n es importante desde el punto de vista ecum\u00e9nico porque, adem\u00e1s de la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica, trat\u00f3 cuestiones disciplinarias y can\u00f3nicas que, recogidas en veinte c\u00e1nones, proporcionan una buena visi\u00f3n de conjunto de los problemas y preocupaciones pastorales de la Iglesia a principios del siglo IV. Estas cuestiones se refieren al clero, a ciertos conflictos de jurisdicci\u00f3n, a casos de apostas\u00eda, a la situaci\u00f3n de los novacianos, a los llamados <em>\u00abpuros<\/em> \u00bb y a los seguidores de Pablo de Samosata. <\/p>\n\n<p>La cuesti\u00f3n pastoral m\u00e1s importante era la de la fecha de la Pascua, lo que demuestra que ya era controvertida en la Iglesia primitiva, y que hab\u00eda varias fechas: especialmente en Asia Menor, los cristianos celebraban la Pascua al mismo tiempo que la Pascua jud\u00eda, el 14 de Nis\u00e1n, por lo que se les conoc\u00eda como quartodecimanos. Por el contrario, los cristianos llamados protopasquitas, sobre todo en Siria y Mesopotamia, celebraban la Pascua el domingo siguiente a la Pascua jud\u00eda. Ante esta situaci\u00f3n, el Concilio de Nicea tiene el m\u00e9rito de haber encontrado una norma uniforme, expresada en la<em>\u00abCarta a los egipcios\u00bb:<\/em> <em>\u00abOs advertimos tambi\u00e9n que la disputa sobre el d\u00eda en que debe celebrarse la fiesta de la Pascua se ha resuelto afortunadamente con la ayuda de vuestras oraciones<\/em>\u00ab. Esto significaba que la Pascua deb\u00eda celebrarse seg\u00fan la costumbre romana.   <\/p>\n\n<p>En la historia del cristianismo, se produjo una nueva situaci\u00f3n en el siglo XVI, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo una reforma fundamental del calendario, introduciendo lo que se conoci\u00f3 como el calendario gregoriano, que prev\u00e9 la celebraci\u00f3n de la Pascua el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera. Desde entonces, las Iglesias de Occidente calculan la fecha de Pascua seg\u00fan este calendario, mientras que las Iglesias de Oriente siguen utilizando en gran medida el calendario juliano, que fue tambi\u00e9n la base del Concilio de Nicea. <\/p>\n\n<p>Aunque desde entonces se han debatido diversas propuestas para fijar una fecha com\u00fan para la Pascua, la cuesti\u00f3n a\u00fan no se ha resuelto. El Concilio Vaticano II ya hab\u00eda abordado este urgente desaf\u00edo pastoral en un ap\u00e9ndice a la Constituci\u00f3n sobre la Sagrada Liturgia<em>\u00abSacrosanctum Concilium\u00bb,<\/em> promulgada en 1963, afirmando que consideraba<em>\u00abde gran importancia los deseos de muchos en favor de fijar la fiesta de Pascua en un domingo determinado y de estabilizar el calendario\u00bb.<\/em> El Concilio se declar\u00f3 a favor de<em>\u00abfijar la fiesta de Pascua en un domingo particular del calendario gregoriano, con el asentimiento de aquellos para quienes este asunto es de importancia, especialmente los hermanos separados de la comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica<\/em>\u00ab. El Papa Francisco ha mostrado el mismo esp\u00edritu de apertura en varias ocasiones.   <\/p>\n\n<p>El 1700 aniversario del Concilio de Nicea brinda una ocasi\u00f3n especial para volver a examinar la cuesti\u00f3n de la fecha de la Pascua, sobre todo porque en 2025 caer\u00e1 el mismo d\u00eda, el 20 de abril, tanto para la Iglesia de Oriente como para la de Occidente. Por tanto, es comprensible que en la comunidad ecum\u00e9nica se haya despertado el deseo de aprovechar el gran aniversario del Concilio como una oportunidad para reanudar e intensificar los esfuerzos por encontrar una fecha com\u00fan para la Pascua. <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Estilo sinodal<\/strong><\/h3>\n\n<p>Desde el punto de vista ecum\u00e9nico, el Concilio de Nicea reviste tambi\u00e9n especial importancia porque documenta el modo en que se discutieron y decidieron al estilo sinodal el entonces acalorado debate sobre la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica ortodoxa y la cuesti\u00f3n pastoral y disciplinaria de la fecha de la Pascua. El historiador de la Iglesia Eusebio de Cesarea, que fue uno de los Padres del Concilio y que consider\u00f3 el Concilio de Nicea como un nuevo Pentecost\u00e9s, subray\u00f3 expresamente que los primeros siervos de Dios reunidos en el Concilio<em>proced\u00edan \u00abde todas las Iglesias de Europa, \u00c1frica y Asia\u00bb. <\/em>El Concilio de Nicea puede considerarse, por tanto, como el inicio, a nivel de la Iglesia universal, del modo sinodal de debatir los problemas y tomar decisiones. <\/p>\n\n<p>Por tanto, el 1700 aniversario del Concilio de Nicea debe considerarse tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n y un reto para aprender de la historia y profundizar en el pensamiento sinodal, ancl\u00e1ndolo en la vida de la Iglesia. La actual revitalizaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n sinodal de la Iglesia no parece ser nueva, sino que puede vincularse a las tradiciones sinodales de la Iglesia primitiva. El c\u00e9lebre Padre de la Iglesia Juan Cris\u00f3stomo ya explic\u00f3 que<em> \u00abIglesia\u00bb<\/em> es un nombre<em>\u00abque indica un camino com\u00fan<\/em>\u00bb y que Iglesia y S\u00ednodo son, por tanto,<em>\u00absin\u00f3nimos\u00bb.<\/em>  <\/p>\n\n<p>Tambi\u00e9n podemos aprender mucho unos de otros en los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos, ya que la sinodalidad se ha desarrollado de formas diferentes en las distintas Iglesias y comunidades eclesiales. As\u00ed lo demostraron, por ejemplo, los coloquios ecum\u00e9nicos internacionales organizados por el Instituto de Estudios Ecum\u00e9nicos de la Universidad Pontificia Santo Tom\u00e1s de Aquino, en preparaci\u00f3n del S\u00ednodo de los Obispos, sobre conceptos y experiencias de la sinodalidad en las Iglesias cristianas de Oriente y Occidente. Estos coloquios se titularon respectivamente <em>\u00abEscuchar a Oriente\u00bb<\/em> y <em>\u00abEscuchar a Occidente\u00bb. <\/em>Estos encuentros han demostrado de manera significativa que la Iglesia cat\u00f3lica puede enriquecerse con el pensamiento teol\u00f3gico y las experiencias de otras Iglesias en sus esfuerzos por reavivar un modo de vida sinodal y fortalecer sus estructuras, y que profundizar en la dimensi\u00f3n sinodal en la teolog\u00eda y la pr\u00e1ctica de la Iglesia cat\u00f3lica representa una importante contribuci\u00f3n que la Iglesia puede aportar a los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos, tambi\u00e9n con vistas a una comprensi\u00f3n m\u00e1s fina del estrecho v\u00ednculo entre sinodalidad y primac\u00eda.  <\/p>\n\n<p>La dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica de la sinodalidad tambi\u00e9n se puso especialmente de relieve en la Asamblea General del S\u00ednodo de los Obispos. El Papa Francisco ha recordado repetidamente la interdependencia entre la sinodalidad y el camino ecum\u00e9nico, afirmando que el camino sinodal emprendido por la Iglesia cat\u00f3lica debe ser ecum\u00e9nico, del mismo modo que el camino ecum\u00e9nico es sinodal. El modo en que se presenta y se debate la sinodalidad en la Iglesia cat\u00f3lica se inscribe, por tanto, en una perspectiva ecum\u00e9nica.  <\/p>\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>La autoridad de la Iglesia y del Estado<\/strong><\/h3>\n\n<p>Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre los esfuerzos actuales por revitalizar la sinodalidad y el Concilio de Nicea que no debe pasarse por alto. A primera vista, puede parecer insignificante, pero su relevancia se hace especialmente evidente cuando se contempla desde una perspectiva ecum\u00e9nica. El hecho hist\u00f3rico es que el Concilio de Nicea fue convocado por una autoridad estatal, y m\u00e1s concretamente por el emperador Constantino. Constantino consider\u00f3 que la disputa que hab\u00eda estallado en torno a la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica constitu\u00eda una gran amenaza para su plan de consolidar la unidad del imperio sobre la base de la unidad de la fe cristiana. Ve\u00eda la posibilidad de una inminente divisi\u00f3n de la Iglesia principalmente como un problema pol\u00edtico. Sin embargo, tuvo la suficiente visi\u00f3n de futuro para comprender que la unidad de la Iglesia no deb\u00eda resolverse de forma pol\u00edtica, sino eclesi\u00e1stica y teol\u00f3gica. Para reconciliar a las comunidades entonces en conflicto, convoc\u00f3 el primer Concilio Ecum\u00e9nico en la ciudad de Nicea, en Asia Menor, cerca de la residencia imperial de Nicomedia.      <\/p>\n\n<p>Una de las consecuencias desafortunadas de este planteamiento es que, despu\u00e9s de Constantino, los emperadores, especialmente su hijo Constancio, siguieron resueltamente una pol\u00edtica de alejamiento del credo del Concilio de Nicea y volvieron a promover la herej\u00eda de Arrio. Esto signific\u00f3 que la decisi\u00f3n del Concilio de Nicea no puso fin al debate sobre la compatibilidad entre la profesi\u00f3n de fe en la divinidad de Jesucristo y la convicci\u00f3n monote\u00edsta del siglo IV, sino que reaviv\u00f3 la controversia sobre la naturaleza de Jesucristo como perteneciente a Dios o a la Creaci\u00f3n. Estos acontecimientos llevaron incluso a Basilio, el famoso obispo de Cesarea, a comparar la situaci\u00f3n que sigui\u00f3 al Concilio de Nicea con una batalla naval nocturna en la que todos luchaban contra todos, concluyendo que las controversias conciliares hab\u00edan dado lugar en el seno de la Iglesia a un<em>\u00abterrible desorden y confusi\u00f3n<\/em>\u00bb y a una<em>\u00abcharla incesante\u00bb.<\/em>  <\/p>\n\n<p>Desde un punto de vista ecum\u00e9nico, es importante se\u00f1alar que, como resultado de este contexto hist\u00f3rico, han surgido diferentes concepciones de la relaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado dentro de la Iglesia de Oriente y de la Iglesia de Occidente. Esta \u00faltima tuvo que aprender de una larga y compleja historia que la forma adecuada de configurar su relaci\u00f3n con el Estado era garantizar una separaci\u00f3n entre ambos, manteniendo al mismo tiempo una asociaci\u00f3n. En la Iglesia de Oriente, por el contrario, se ha generalizado el modelo de un estrecho v\u00ednculo entre el gobierno estatal y la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica. Generalmente denominado<em>\u00absinfon\u00eda entre la Iglesia y el Estado<\/em>\u00ab, este modelo es especialmente evidente en los conceptos ortodoxos de autocefalia y territorio can\u00f3nico.   <\/p>\n\n<p>Las diferentes tradiciones sobre la forma de configurar las relaciones entre la Iglesia y el Estado se han producido a menudo en el contexto de los conflictos surgidos a lo largo de la historia entre la Iglesia de Oriente y la Iglesia de Occidente. Tambi\u00e9n han tenido un impacto significativo en las relaciones ecum\u00e9nicas. Sin embargo, hasta ahora han sido de los temas menos tratados en los di\u00e1logos ecum\u00e9nicos. Por tanto, ser\u00e1 crucial incluirlos en el primer lugar de la agenda ecum\u00e9nica, especialmente con vistas al importante aniversario del Concilio de Nicea en 2025.   <\/p>\n\n<p>Por ello, el 1700 aniversario del Concilio de Nicea representa no s\u00f3lo una fruct\u00edfera oportunidad para renovar, en comuni\u00f3n ecum\u00e9nica, la profesi\u00f3n de fe en Jesucristo, el Hijo consustancial al Padre, sino tambi\u00e9n un importante desaf\u00edo, a saber, el de abordar y discutir con claridad las cuestiones del pasado que, aunque siguen abiertas, no han sido suficientemente tratadas en los debates ecum\u00e9nicos celebrados hasta la fecha. Si las oportunidades y los retos se ponen en pie de igualdad, el 1700 aniversario del Concilio de Nicea podr\u00eda resultar verdaderamente un importante punto de inflexi\u00f3n para el futuro del ecumenismo. <\/p>\n\n<div class=\"wp-block-group\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-10437\" src=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cq5dam.thumbnail.cropped.1500.844-2-1024x576.jpeg\" alt=\"\"><\/figure>\n<\/div>\n\n<p> <\/p>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cuestiones doctrinales abordadas por el Concilio de Nicea, resumidas en la \u00abDeclaraci\u00f3n de los 318 Padres\u00bb, son sobre todo de importancia ecum\u00e9nica. 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