{"id":12352,"date":"2025-09-29T09:17:50","date_gmt":"2025-09-29T07:17:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/el-abismo-que-estamos-cavando\/"},"modified":"2025-09-29T09:18:02","modified_gmt":"2025-09-29T07:18:02","slug":"el-abismo-que-estamos-cavando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/es\/el-abismo-que-estamos-cavando\/","title":{"rendered":"\u00abEl abismo que estamos cavando"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"729\" src=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/316ed6e86552f996020062c88e1efd9f6ad370d3-1024x729.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12341\" srcset=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/316ed6e86552f996020062c88e1efd9f6ad370d3-1024x729.jpg 1024w, https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/316ed6e86552f996020062c88e1efd9f6ad370d3-300x214.jpg 300w, https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/316ed6e86552f996020062c88e1efd9f6ad370d3-768x547.jpg 768w, https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/316ed6e86552f996020062c88e1efd9f6ad370d3.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n<p><strong>Homil\u00eda<\/strong><\/p>\n\n<p>Hermanos y hermanas,<\/p>\n\n<p>En la par\u00e1bola del hombre rico y L\u00e1zaro, Jes\u00fas no s\u00f3lo habla de un destino despu\u00e9s de la muerte. Est\u00e1 hablando de un drama que se desarrolla <strong>durante la vida<\/strong>, y que comienza con nuestras elecciones, nuestros h\u00e1bitos, nuestra forma de ver -o de no ver- a los dem\u00e1s. <\/p>\n\n<p>El abismo del que habla Jes\u00fas, esa brecha insalvable entre ricos y pobres, <strong>no aparece con la muerte<\/strong>: se <strong>cava cada d\u00eda<\/strong> con la indiferencia, con el cierre del coraz\u00f3n, con la negativa a escuchar a los profetas.<\/p>\n\n<p>El verdadero problema del hombre rico en esta par\u00e1bola no es su riqueza. Jes\u00fas nunca conden\u00f3 el dinero en s\u00ed. El verdadero problema es <strong>la anestesia de su coraz\u00f3n<\/strong>. El hombre rico no maltrat\u00f3 a L\u00e1zaro. No le ech\u00f3. No le peg\u00f3. Ni siquiera le desprecia directamente. Hace algo peor: <strong>le ignora<\/strong>.       <\/p>\n\n<p>Y \u00e9ste es quiz\u00e1 el pecado m\u00e1s peligroso de nuestro tiempo: <strong>la indiferencia silenciosa<\/strong>.<\/p>\n\n<p><strong>El hombre invisible<\/strong><\/p>\n\n<p>L\u00e1zaro est\u00e1 all\u00ed, al otro lado de la puerta. No pide un sitio en la mesa, s\u00f3lo migajas. Pero para el hombre rico, \u00e9l no existe. No tiene nombre, ni voz, ni valor. La iron\u00eda de la par\u00e1bola es que <strong>el pobre es el \u00fanico que tiene un nombre<\/strong>: \u00abL\u00e1zaro\u00bb, que significa \u00abDios ayuda\u00bb. El hombre rico es an\u00f3nimo. Es como si, por tenerlo todo para s\u00ed, hubiera acabado <strong>perdiendo su identidad m\u00e1s profunda<\/strong>.      <\/p>\n\n<p>Porque el que ignora a los dem\u00e1s se aleja de s\u00ed mismo. El hombre que se aleja del sufrimiento de los dem\u00e1s se aleja de su propia humanidad. <\/p>\n\n<p><strong>El abismo espiritual<\/strong><\/p>\n\n<p>Jes\u00fas nos muestra que el abismo que separa al rico de L\u00e1zaro no es un castigo ca\u00eddo del cielo. Es el <strong>resultado natural de una vida egoc\u00e9ntrica<\/strong>. Una vida en la que s\u00f3lo miramos lo que nos conviene, en la que filtramos el mundo a trav\u00e9s de la comodidad de nuestras propias burbujas.  <\/p>\n\n<p>Y este abismo, hermanos y hermanas, a menudo empieza muy peque\u00f1o: una simple falta de atenci\u00f3n, verg\u00fcenza ante el sufrimiento, deseo de evitar lo que nos molesta. Pero se ensancha r\u00e1pidamente si no se hace nada. Se convierte en un abismo de incomprensi\u00f3n, luego en un muro de indiferencia y, finalmente, en un abismo de inhumanidad.  <\/p>\n\n<p>Por eso Jes\u00fas nos dice: <strong>abre los ojos ahora<\/strong>, mientras a\u00fan hay tiempo. Porque un d\u00eda, lo que era un simple paso hacia el otro puede convertirse en <strong>un paso imposible de dar<\/strong>. <\/p>\n\n<p><strong>Una par\u00e1bola sobre la escucha<\/strong><\/p>\n\n<p>Al final de la par\u00e1bola, Jes\u00fas insiste en que le escuchen: \u00abTienen a Mois\u00e9s y a los profetas; \u00a1que les escuchen! El hombre rico quiere un milagro, una se\u00f1al extraordinaria. Pero Jes\u00fas responde: <strong>no<\/strong> es <strong>un milagro lo que convierte<\/strong>, es la escucha del coraz\u00f3n. No es una aparici\u00f3n lo que salva, es la conversi\u00f3n interior.  <\/p>\n\n<p>Nosotros tambi\u00e9n tenemos a Mois\u00e9s, los profetas, el Evangelio, los gritos de los pobres, los llamamientos del Papa, las alertas sociales, las emergencias ecol\u00f3gicas&#8230; \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s necesitamos? \u00bfQu\u00e9 otra voz queremos o\u00edr para ponernos por fin en marcha? <\/p>\n\n<p><strong>La otra cara de L\u00e1zaro<\/strong><\/p>\n\n<p>En esta par\u00e1bola, L\u00e1zaro es a la vez un pobre hombre muy real&#8230; pero tambi\u00e9n una <strong>figura espiritual<\/strong>. L\u00e1zaro es <strong>todo lo que nos negamos a ver<\/strong>. Es lo que est\u00e1 herido en nosotros y en los dem\u00e1s. Es lo que nos espera humildemente en nuestra puerta.   <\/p>\n\n<p>L\u00e1zaro es tambi\u00e9n <strong>el propio Cristo<\/strong>, rechazado, cubierto de heridas, silencioso, mendigando nuestro amor, nuestra mirada, nuestra compasi\u00f3n. Y si no le reconocemos en el pobre hombre, corremos el riesgo de no reconocerle en absoluto. <\/p>\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n: \u00bfexcavar o rellenar?<\/strong><\/p>\n\n<p>Hermanos y hermanas, esta par\u00e1bola nos enfrenta a una cuesti\u00f3n crucial: <strong>\u00bfestamos cavando un abismo o estamos rellenando los huecos?<\/strong> La vida cristiana no es un seguro para el m\u00e1s all\u00e1. Es un compromiso <strong>con el presente<\/strong>, con la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s justo, m\u00e1s fraterno y m\u00e1s atento a los que no podemos ver. <\/p>\n\n<p>No permitamos que crezca el abismo. Dejemos que Cristo nos despierte, nos mueva, nos convierta. Porque cada vez que cruzamos el umbral para ir hacia el sufrimiento, <strong>reducimos la distancia entre el cielo y la tierra<\/strong>.  <\/p>\n\n<p>Am\u00e9n.<\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Lhomme-riche-et-lazare-1024x536-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12345\" srcset=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Lhomme-riche-et-lazare-1024x536-2.jpg 1024w, https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Lhomme-riche-et-lazare-1024x536-2-300x157.jpg 300w, https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Lhomme-riche-et-lazare-1024x536-2-768x402.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homil\u00eda Hermanos y hermanas, En la par\u00e1bola del hombre rico y L\u00e1zaro, Jes\u00fas no s\u00f3lo habla de un destino despu\u00e9s de la muerte. 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