{"id":15236,"date":"2026-11-02T10:56:49","date_gmt":"2026-11-02T09:56:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/1826-2026-doscientos-anos-de-fidelidad-a-una-mision\/"},"modified":"2026-11-02T10:58:21","modified_gmt":"2026-11-02T09:58:21","slug":"1826-2026-doscientos-anos-de-fidelidad-a-una-mision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/es\/1826-2026-doscientos-anos-de-fidelidad-a-una-mision\/","title":{"rendered":"1826\u20132026: Doscientos a\u00f1os de fidelidad a una misi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Palabras de bienvenida al inicio de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica del bicentenario de la aprobaci\u00f3n pontificia de la Congregaci\u00f3n de los Oblatos de la Virgen Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queridos hermanos y hermanas,<br\/>Queridos compa\u00f1eros,<br\/>Queridos amigos,<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con profunda alegr\u00eda y gran agradecimiento nos reunimos hoy para celebrar <strong>el bicentenario de la aprobaci\u00f3n pontificia de nuestra Congregaci\u00f3n de los Oblatos de la Virgen Mar\u00eda, concedida por el papa Le\u00f3n XII en 1826.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace doscientos a\u00f1os, esa aprobaci\u00f3n supuso el reconocimiento oficial de la intuici\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica de nuestro fundador, el Venerable Padre P\u00edo Bruno Lanteri. Mucho m\u00e1s que un simple reconocimiento legal, <strong>la Iglesia acog\u00eda un carisma, discern\u00eda su autenticidad y le confiaba una misi\u00f3n al servicio del pueblo de Dios.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el padre Lanteri y sus primeros compa\u00f1eros, esta aprobaci\u00f3n supuso la culminaci\u00f3n de un largo camino de fe, pero tambi\u00e9n el comienzo de una nueva responsabilidad: hacer que este don de Dios diera fruto m\u00e1s all\u00e1 de las personas, los lugares y las generaciones.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta misi\u00f3n, que naci\u00f3 en pleno Piamonte, no tard\u00f3 en traspasar las fronteras de su cuna original. <strong>Ya en 1835, los Oblatos se establecieron en Niza<\/strong>, que por entonces formaba parte del reino de Cerde\u00f1a. M\u00e1s de un siglo despu\u00e9s, <strong>en 1959, su presencia se extend\u00eda hasta Fontenay-aux-Roses<\/strong>, dando muestra de la misma fidelidad al carisma del padre Lanteri y de una disponibilidad constante al servicio de la Iglesia.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este d\u00eda de recuerdo y acci\u00f3n de gracias, \u00bfc\u00f3mo no recordar con emoci\u00f3n y gratitud a todos esos oblatos que nos han precedido? Muchos hab\u00edan dejado su pa\u00eds, su familia, su lengua y su cultura para servir a la Iglesia en una tierra que no era la suya. <strong>All\u00ed dedicaron sus fuerzas, sus talentos, sus a\u00f1os y, muy a menudo, toda su vida.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Aunque eran extranjeros por nacimiento, ya no lo eran en el fondo de su coraz\u00f3n.<\/strong> No hab\u00edan venido a buscar algo para s\u00ed mismos, sino a dar lo m\u00e1s preciado que ten\u00edan: su vida, por amor a Cristo y a aquellos a quienes hab\u00edan sido enviados.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos descansan ahora all\u00ed, lejos de su tierra natal, pero muy cerca de aquellos a quienes amaron y sirvieron. Su testimonio nos recuerda lo que significa ser oblato: <strong>no pertenecerte por completo a ti mismo, sino aceptar entregarte all\u00ed donde el Se\u00f1or te llame.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy les debemos mucho m\u00e1s que el recuerdo: <strong>la fidelidad a esa misi\u00f3n que nos han transmitido.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque celebrar doscientos a\u00f1os de aprobaci\u00f3n pontificia no puede consistir \u00fanicamente en mirar al pasado.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una aprobaci\u00f3n recibida en 1826 sigue siendo, en 2026, una llamada dirigida personalmente a cada oblato.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser oblato no es solo formar parte de una instituci\u00f3n religiosa. Es acoger hoy el carisma que se le confi\u00f3 a nuestro fundador y <strong>aceptar hacer de nuestra vida una ofrenda al Se\u00f1or<\/strong>, bajo la mirada de la Virgen Mar\u00eda, al servicio de la Iglesia y de su misi\u00f3n.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hacemos hoy con este legado? \u00bfSiguen nuestra vida fraterna, nuestra oraci\u00f3n y nuestra disponibilidad apost\u00f3lica haciendo visible la intuici\u00f3n del padre Lanteri? <strong>\u00bfHemos conservado esa audacia espiritual que animaba a nuestros primeros hermanos?<\/strong><\/p>\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-7387b849 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los retos de nuestro tiempo son muchos: transmitir la fe, acompa\u00f1ar espiritualmente, formar las conciencias, llegar a los j\u00f3venes y a quienes buscan un sentido a su vida. Son tantas las llamadas a las que nuestra Congregaci\u00f3n debe responder con valent\u00eda, discernimiento y creatividad.<\/p>\n<\/div>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero sigue habiendo un reto fundamental: <strong>el de la transmisi\u00f3n y el relevo generacional.<\/strong> Las generaciones pasan, las comunidades cambian. Los que nos precedieron nos han transmitido la misi\u00f3n; ahora nos toca a nosotros preparar a quienes la continuar\u00e1n despu\u00e9s de nosotros.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Porque un carisma no se nos da para conservarlo como un legado inm\u00f3vil, sino para transmitirlo como una llama viva.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esta continuidad no depende solo de nuestras fuerzas. Forma parte del designio de la Providencia. <strong>Es Dios quien llama, es Dios quien suscita las vocaciones, es Dios quien abre caminos donde menos nos lo esper\u00e1bamos.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la Providencia no nos exime de actuar. A trav\u00e9s del alegre testimonio de nuestra vida fraterna, de la fidelidad a nuestra consagraci\u00f3n y de nuestra disponibilidad apost\u00f3lica, podemos despertar en otros el deseo de seguir a Cristo en la familia espiritual del padre Lanteri.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que nuevas caras, nuevas culturas y nuevas generaciones vengan a enriquecer nuestra Congregaci\u00f3n ser\u00e1 una se\u00f1al de la fecundidad siempre renovada de este carisma, <strong>tanto all\u00ed donde ya estamos arraigados como en cualquier lugar al que la Providencia nos llame a servir.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>As\u00ed que nuestra esperanza no se basa, ante todo, en el n\u00famero de los que vendr\u00e1n despu\u00e9s de nosotros, sino en la fidelidad de Aquel que, desde hace dos siglos, no deja de llamar.<\/strong> De nosotros depende no dejar que se apague la llama que hemos recibido; de Dios, suscitar a quienes, ma\u00f1ana, la llevar\u00e1n m\u00e1s lejos.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el sentido profundo de este bicentenario: no solo dar gracias por dos siglos de historia, sino renovar nuestro compromiso de ser, hoy, <strong>los oblatos que la Iglesia y el mundo necesitan.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No solo celebramos una fecha ni la longevidad de una congregaci\u00f3n. <strong>Celebramos la fidelidad de Dios, que sigue llamando, acompa\u00f1ando y enviando a hombres al servicio de su Evangelio.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta Eucarist\u00eda, demos gracias por el padre Lanteri, por las generaciones de oblatos que nos han precedido, por aquellos que han llevado nuestra misi\u00f3n a Niza, a Fontenay-aux-Roses y a otros lugares del mundo, as\u00ed como por todos los laicos, amigos y benefactores que comparten nuestra aventura espiritual y apost\u00f3lica.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pid\u00e1mosle al Se\u00f1or, por intercesi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, que este bicentenario sea para cada uno de nosotros <strong>no solo el recuerdo agradecido de una aprobaci\u00f3n recibida, sino tambi\u00e9n la gracia de un nuevo impulso misionero.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Que lo que la Iglesia reconoci\u00f3 en 1826 siga vivo de verdad en cada uno de nosotros en 2026.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entremos ahora en esta celebraci\u00f3n eucar\u00edstica con <strong>un coraz\u00f3n agradecido por el pasado, fiel en el presente y confiado en el futuro.<\/strong><\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Am\u00e9n.<\/p>\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/WhatsApp-Image-2026-11-01-at-12.24.07-768x1024-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-15225\" style=\"aspect-ratio:0.7499961852445258;width:800px;height:auto\" 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