{"id":7788,"date":"2024-12-05T10:03:24","date_gmt":"2024-12-05T09:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/el-adviento-segun-benedicto-xvi\/"},"modified":"2024-12-13T12:03:56","modified_gmt":"2024-12-13T11:03:56","slug":"el-adviento-segun-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.chapelle-sainte-rita.com\/es\/el-adviento-segun-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"El Adviento seg\u00fan Benedicto XVI"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Adviento<\/strong>, <strong>la visita de Dios<\/strong>: Dios entra en mi vida y quiere hablarme. En nuestra vida cotidiana, todos tenemos la experiencia de tener poco tiempo para el Se\u00f1or y poco tiempo para nosotros mismos. Acabamos absorbidos por lo que tenemos que \u00abhacer\u00bb. \u00bfNo es cierto que a menudo es precisamente la actividad la que se apodera de nosotros, la sociedad y sus m\u00faltiples intereses los que monopolizan nuestra atenci\u00f3n? \u00bfNo es cierto que dedicamos mucho tiempo a entretenimientos y distracciones de todo tipo? A veces las cosas nos \u00ababruman\u00bb.     <\/p>\n\n<p><strong>El Adviento<\/strong> nos invita a detenernos en <strong>silencio<\/strong> para comprender una <strong>presencia<\/strong>. Es una invitaci\u00f3n a comprender que cada acontecimiento del d\u00eda es un signo de que Dios se dirige a nosotros, un signo de la atenci\u00f3n que tiene por cada uno de nosotros. \u00a1Cu\u00e1ntas veces Dios nos deja ver una se\u00f1al de su amor! \u00a1Llevar una especie de \u00abdiario interior\u00bb de este amor ser\u00eda un deber hermoso y saludable para nuestras vidas!   <\/p>\n\n<p><strong>El Adviento<\/strong> nos invita y anima a <strong>contemplar<\/strong> al <strong>Se\u00f1or<\/strong> <strong>presente<\/strong>. La certeza de su presencia, \u00bfno deber\u00eda ayudarnos a ver el mundo con otros ojos? \u00bfNo deber\u00eda ayudarnos a ver toda nuestra existencia como una \u00abvisita\u00bb, como una forma en la que \u00c9l puede venir a nosotros y hacerse cercano, en cada situaci\u00f3n?  <\/p>\n\n<p><strong>El Adviento<\/strong> es <strong>espera<\/strong> (elemento fundamental), una <strong>espera<\/strong> que es, al mismo tiempo, <strong>esperanza<\/strong>. [&#8230;] La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos est\u00e1 impulsada por una certeza: el Se\u00f1or est\u00e1 presente a lo largo de nuestra vida, nos acompa\u00f1a y un d\u00eda enjugar\u00e1 tambi\u00e9n nuestras l\u00e1grimas. Un d\u00eda, pronto, todo se cumplir\u00e1 en el Reino de Dios, el Reino de la justicia y de la paz.  <\/p>\n\n<p>Si el tiempo no se llena con <strong>un presente significativo, la espera corre el riesgo de hacerse insoportable<\/strong>; si esperamos algo, pero de momento no hay nada, es decir, si el <strong>presente permanece vac\u00edo<\/strong>, cada momento que pasa parece excesivamente largo, y la espera se convierte en una carga demasiado pesada, porque el futuro sigue siendo completamente incierto.<\/p>\n\n<p>Cuando, por el contrario, el tiempo cobra sentido, y en cada momento percibimos algo concreto y que vale la pena, entonces la alegr\u00eda de esperar hace que el presente sea m\u00e1s precioso.<\/p>\n\n<p>Vivamos intensamente el presente, donde ya nos est\u00e1n llegando los dones del Se\u00f1or, y viv\u00e1moslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza. De este modo, el Adviento cristiano se convierte en una oportunidad para despertar en nosotros el verdadero sentido de la espera, volviendo al coraz\u00f3n de nuestra fe, que es el misterio de Cristo, el Mes\u00edas esperado durante muchos siglos y nacido en la pobreza de Bel\u00e9n. Al venir entre nosotros, nos ha dado, y nos sigue dando, el don de su amor y de su salvaci\u00f3n. Presente entre nosotros, nos habla de diversas maneras: en la Sagrada Escritura, en el a\u00f1o lit\u00fargico, en los santos, en los acontecimientos de la vida cotidiana, en toda la creaci\u00f3n, que cambia de aspecto seg\u00fan est\u00e9 \u00c9l presente detr\u00e1s de ella o seg\u00fan est\u00e9 empa\u00f1ada por la niebla de un origen incierto y de un futuro incierto. A su vez, podemos hablarle, present\u00e1ndole los sufrimientos que nos afligen, la impaciencia, las preguntas que brotan de nuestro coraz\u00f3n. \u00a1Estemos seguros de que \u00c9l siempre nos escucha! Y si Jes\u00fas est\u00e1 presente, no existe el tiempo vac\u00edo y sin sentido. Si \u00c9l est\u00e1 presente, podemos seguir esperando incluso cuando los dem\u00e1s ya no puedan darnos ning\u00fan apoyo, incluso cuando el presente se vuelva dif\u00edcil.<\/p>\n\n<p>El Adviento es el tiempo de la presencia y la espera de la eternidad. Precisamente por eso, es, de un modo especial, un tiempo de alegr\u00eda, una alegr\u00eda interiorizada que ning\u00fan sufrimiento puede borrar. La alegr\u00eda de que Dios se haya hecho ni\u00f1o. Esta alegr\u00eda, presente en nosotros de forma invisible, nos anima a seguir adelante con confianza. La Virgen Mar\u00eda, a trav\u00e9s de la cual se nos dio al Ni\u00f1o Jes\u00fas, es el modelo y el apoyo de esta profunda alegr\u00eda. Que Ella nos obtenga a nosotros, fieles seguidores de su Hijo, la gracia de vivir este tiempo lit\u00fargico vigilantes y activos en la espera. Te rogamos Am\u00e9n.      <\/p>\n\n<p>Benedicto XVI, 28 de noviembre de 2009.<\/p>\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adviento, la visita de Dios: Dios entra en mi vida y quiere hablarme. En nuestra vida cotidiana, todos tenemos la experiencia de tener poco tiempo para el Se\u00f1or y poco tiempo para nosotros mismos. 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