El 8 de diciembre, la parroquia de San Pedro San Pablo y la capilla de Santa Rita celebraron con fervor la fiesta de la Inmaculada Concepción con una magnífica procesión en honor de la Virgen María. La velada mariana comenzó con una misa espiritual a la que asistió un gran número de fieles, que se unieron en la oración y el canto para honrar a la Madre de Dios. El ambiente era particularmente vibrante, reflejando la profundidad de la fe de cada persona.
Tras la misa, los participantes participaron en una alegre procesión a lo largo del corredor verde. Los cantos y las oraciones resonaron en el aire fresco de diciembre, creando un momento de intensa comunión entre los fieles y su Creador. Fue un momento poderoso y conmovedor ver a tantas personas caminando juntas, con sus corazones unidos por la misma devoción.
La celebración continuó en la capilla de Sainte Rita con un tiempo de adoración eucarística. Este momento de recogimiento permitió a todos retirarse al silencio y a la contemplación, reforzando su vínculo personal con Dios. Los fieles pudieron expresar su gratitud y su amor a la Virgen María en un momento de profunda oración.
Como dijo una de las parejas que participaron: «Gracias por esta magnífica celebración, muy apreciada por su calidad, fervor y participación. Habéis hecho que nuestras almas se exalten y nuestros espíritus exulten en Dios, nuestro Señor». Estas palabras dan testimonio de la riqueza espiritual de la jornada, que realmente tocó los corazones y fortaleció a la comunidad.
La procesión de la Inmaculada Concepción será recordada como un poderoso momento de oración y unidad.














